jueves, 1 de octubre de 2015

CESAJ

Centros de Educación Secundaria para Adolescentes y Jóvenes (CESAJ)



Buscando afrontar y dar una solución al fracaso escolar masivo de alumnos provenientes de sectores populares vulnerabilizados, en el año 2007 surgieron los Centros de Educación Secundaria para Adolescentes y Jóvenes (CESAJ).
Este nuevo formato tiene similitud con el que utilizan las Escuelas No Graduadas, (por ejemplo la escuela 57 de San Francisco Solano, en Quilmes), surgidas a partir de la década del 80, que tuvieron una incidencia importante en la escolaridad básica. También podemos compararlo con el método de Enseñanza Mutua que, en los comienzos de la escolarización masiva, fue discutido junto al método simultáneo, que luego se impuso. Otro antecedente relevante fue la Escuela Activa, en especial la Escuela Rural Unitaria propuesta por maestros como Luis Iglesias entre las décadas del 20 y del 60, destinada a niños campesinos de áreas rurales de Buenos Aires. (Padawer: 2008)
Estas escuelas tienen la particularidad de que las decisiones sobre agrupamiento y promoción se sustentan en “perfiles de logros” y la organización es por niveles.
Los CESAJ se extendieron como propuesta reconocida oficialmente a partir del 2008 en diferentes puntos del país, destinados a adolescentes y jóvenes cuyas edades están comprendidas entre 15 y 18 años, con primario completo, y que abandonaron o nunca asistieron a ningún establecimiento educativo de nivel secundario.
Durante 2009 se pusieron en marcha 24 Centros de Escolarización Secundaria para Adolescentes y Jóvenes en distintos partidos de la Provincia de Buenos Aires.
En cada región, su implementación se definió sobre la lectura de las condiciones de posibilidad que requieren su desarrollo y sobre la necesidad o demanda de la población.
En esta propuesta se puso  en discusión la gradualidad, los agrupamientos (las decisiones sobre agrupamientos y promoción  se apoyan  en los logros de los alumnos), el uso de tiempos y espacios.
Posibilitó a los alumnos aprobar el Ciclo Básico de Educación Secundaria en dos años, incluyendo una capacitación en formación profesional, para luego poder culminar el nivel en otras instituciones.
Fueron organizados en forma conjunta por las Direcciones Provinciales del Nivel Secundario, de Educación de Adultos, de Formación Profesional Docente y el acompañamiento de una organización social.
Las estrategias educativas innovadoras que se implementaron son:
·         Organización en pluriaños
·         Cursado de los mismos contenidos curriculares de una secundaria básica común pero en forma intensiva y cuatrimestral
·         Enseñanza personalizada basada en secuencias didácticas diseñadas por especialistas y llevadas adelante por docentes responsables de las mismas
·         Régimen de asistencia flexible
·         Acompañamiento de los alumnos y de sus trayectorias escolares a través de docentes tutores.
·          
En caso de registrarse ausentismos reiterados se prevé la realización de una serie de actividades para realizar en la casa, al evaluar se priorizan los procesos de aprendizaje antes que momentos puntuales y el joven puede recuperar a través de trabajos prácticos aquellas secuencias didácticas que no haya aprobado  (Ruiz, 2011)

El CESAJ como organización pedagógica

Como “espacio puente”, el diseño del CESAJ apunta a sostener la escolarización de los jóvenes, facilitando su reingreso a través de dos aspectos que se ordenarán para su presentación: un conjunto de decisiones sobre la organización de la enseñanza, que implican una serie de innovaciones en el régimen escolar que caracteriza a la escuela secundaria; y una propuesta curricular que propicia un recorrido acelerado poniendo a disposición de estudiantes y profesores recursos pedagógicos y didácticos especialmente diseñados y una atractiva oferta de formación profesional.
En torno al régimen de promoción se incluyen importantes variaciones. Por un lado, la propuesta del CESAJ desanualiza el régimen de promoción. A diferencia de la organización tradicional de las materias en la secundaria común, en la que la posibilidad de promoción se encuentra atada a la aprobación de las materias en bloque y por año, aquí se aprueba por materia. Esta definición se encuentra vinculada a la propuesta que se formula a través de las estrategias didácticas diseñadas. El recorrido que realiza cada estudiante en el marco de cada materia no está supeditado al avance o aprobación de las restantes. De esta manera, los alumnos que no llegan a completar las secuencias previstas para el primer año, en alguna de las materias, pueden completarlas al año siguiente a partir de la realización de nuevas propuestas de trabajo e incluso a partir de diferentes contenidos. Lo que implica que en el CESAJ no se repitan materias ni años académicos.
Si bien la cantidad de estudiantes en cada CESAJ es variable, en general se estipula conformar grupos de 20 adolescentes y jóvenes, que a su vez trabajan en la mayoría de las materias curriculares separados en dos subgrupos de no más de 10 estudiantes.

Evaluación
El proceso de evaluación en el CESAJ se define en instrumentos que orientan el seguimiento de los aprendizajes propuestos en las secuencias didácticas y en instancias periódicas de evaluación y comunicación de los avances.
Desde un punto de vista instrumental, el soporte material en el cual se consignan las calificaciones es el “Cuaderno de Seguimiento del Proceso de Aprendizaje”, que reemplaza al “Boletín de Calificaciones”. Allí los profesores deben volcar la calificación obtenida por el estudiante de manera cuatrimestral y un breve informe en el que se consigna información referida a cada secuencia didáctica. Este registro de información cuantitativa y cualitativa surgida del proceso de evaluación es el que permite el seguimiento de la trayectoria particular de cada estudiante en cada una de las materias.





Bachilleratos Populares

Bachilleratos Populares



Bachilleratos Populares         

Los Bachilleratos Populares  surgieron a partir del trabajo conjunto de movimientos sociales y cooperativas de educadores e investigadores populares, destinados a jóvenes y adultos excluidos del sistema educativo, con una oferta educativa integrada a los objetivos de las organizaciones que apoyan el proyecto.
Estas iniciativas fueron reconocidas a partir del año 2007 como una propuesta pedagógica oficial de educación secundaria tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la provincia homónima y en algunas jurisdicciones del interior del país. Si bien cuentan con reconocimiento oficial no tienen financiamiento del estado y los docentes trabajan ad honorem.
Las características que los diferencian del formato tradicional son: la autogestión, un currículum fuertemente recontextualizado, la inclusión de la militancia en la propuesta educativa, un régimen de asistencia flexible, una relación docente-alumno horizontal (no tienen directivos sino coordinadores que se ocupan de la gestión y coordinación del bachillerato, las decisiones se toman en asambleas en las que participan docentes y alumnos), el trabajo docente se realiza en parejas pedagógicas (Tiramonti, 2007, Larrondo, 2009, DINIECE 2010, Krichesky, 2011)
La meta fundamental de estas escuelas es conformar sujetos políticos capaces de involucrarse en la transformación de la sociedad, partiendo de la consideración de la escuela moderna como reproductora de desigualdades y no neutral. La organización de estas escuelas se estructura del siguiente modo:
-         Dictado de Clases: de lunes a jueves de 13 a 17. Los viernes son optativos y se dictan talleres y clases de apoyo.
-         La duración es de tres años no gradual.
-         El primer año es Motivacional, y en general no se toman exámenes para alentar a los alumnos – que ya cuentan con una trayectoria de fracaso en otras escuelas- a que sigan asistiendo a clase.
-         Se trabaja con módulos temáticos (si los alumnos no asisten a clase pueden recuperarlas mediante los módulos)
-         Los contenidos de las materias son discutidos y diseñados por el equipo de trabajo.
-         No hay un control estricto de la asistencia como medida disciplinaria.
-         Las puertas de ingreso están siempre abiertas. (En el caso de IMPA, la puerta de ingreso es la de la fábrica).
-         El final del recreo está marcado por la misma sirena que marca el final del turno de los empleados a la fábrica (IMPA).
-         Las escuelas no cuentan con subsidios estatales ni privados, está inscripta dentro del circuito privado a pesar de ser gratuita. Los docentes no cobran.

Bachilleratos Populares
Algunos ejemplos
·         el Bachillerato Popular IMPA
·         el Bachillerato Popular Maderera Córdoba
·         el Bachillerato Popular Miguelito Pepe
·         el Bachillerato Popular Chilavert
·         el Bachillerato Popular Darío Santillán San Telmo
·         el Bachillerato Popular “2 de Diciembre”
·         el Bachillerato Popular Paulo Freire,
·         el Bachillerato Popular Darío Santillán Barracas
·         Bachillerato Popular Germán Abdala
·         Bachillerato Popular 20 Flores
·         el Bachillerato Popular Casa Abierta
·         Bachillerato Popular Vientos del Pueblo
·         Bachillerato Popular Osvaldo Bayer

·         el Bachillerato Popular Raymundo Glayzer.

Escuelas de Reingreso


Escuelas de Reingreso



Las Escuelas de Reingreso, EdR, surgieron a partir del año 2004 en el marco del Programa Deserción Cero del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, buscando alcanzar la meta de la obligatoriedad del nivel declarada por ley en el año 2002 en esta jurisdicción (Ley 898, CABA).
Se trata de un formato que difiere significativamente de la propuesta que ofrece la escuela secundaria tradicional, destinado a la población cuya edad se encuentra entre 16 y 20 años, con algún paso por el nivel secundario, que no asiste a la escuela desde un año atrás o más, o que asiste en forma intermitente (Briscioli, 2008).
Las innovaciones en el diseño de esta propuesta se concentran en tres aspectos: el plan de estudios, el régimen académico y el modelo organizacional de la institución. Podemos mencionar varias rupturas con respecto al formato tradicional: los alumnos pueden diseñar sus trayectos educativos (y por lo tanto cursar y asistir por materia), se incluyen nuevos saberes que responden a sus necesidades y cuentan con un seguimiento personalizado a través de tutorías y apoyo escolar. Entre otras innovaciones se creó el cargo de profesor TP4, que comprende 12 horas cátedra, lo que permite que los docentes conozcan a sus alumnos, se comuniquen con ellos y puedan brindarles respuestas más adecuadas a sus necesidades. La intervención de los asesores pedagógicos, la voluntad y el compromiso de docentes y directivos, la búsqueda de adecuación de las propuestas educativas se visualizan, a través de las voces de diferentes actores, como fundamentales para conseguir que estas escuelas sean un lugar de contención y de aprendizajes  (Krichesky et al.,2007).
La estructura curricular contempla una duración estimada  de cuatro años, y comprende materias anuales y cuatrimestrales distribuidas en cuatro niveles y sujetas a un régimen de correlatividades, aparte de brindar talleres opcionales los días viernes que no constituyen un requisito para la acreditación del plan.  Estos talleres son vivenciados como “un dispositivo privilegiado para fortalecer la relación escuela-comunidad y promover la retención de los jóvenes, así como  un recorrido satisfactorio por el resto de las asignaturas” (Krichesky et al.,2007:46).
Durante un año lectivo el alumno puede cursar y aprobar materias o unidades curriculares de distintos cursos del plan de estudio (siempre que no sean correlativas), reconociéndose las materias aprobadas en años anteriores (los alumnos pueden acreditar las materias aprobadas en otros establecimientos a través de la documentación correspondiente o del desarrollo de pruebas de nivel), abandonando la aprobación “en bloque” de la escuela tradicional. En el momento de decidir la evaluación final de una materia se ponderan más los avances que los alumnos van realizando durante el proceso que las notas parciales que pueda haber tenido durante cada cuatrimestre.
El régimen de asistencia se contabiliza por materias o unidades curriculares en lugar de hacerlo por el día entero, lo que facilita la inclusión de los estudiantes que trabajan. En caso de que un alumno justifique su imposibilidad de cumplir el mínimo de asistencia por materia (80%), algunos directores comentaron experiencias que habilitan la compensación, como trabajos prácticos, asistencia a clases de apoyo o situaciones especiales de evaluación. Dos de los establecimientos que brindan esta propuesta comienzan sus ciclos lectivos en agosto en lugar de hacerlo en marzo para poder así incorporar a aquellos que no se anotaron a tiempo (Baquero et als 2009, Larrondo, 2009, Tiramonti et al. 2007, Krichesky, 2010, Sburlatti y Toscano, 2010; Krichesky et al., 2007)
Para profundizar